Nuestra primera intención como familiares al buscar información sobre el alcoholismo es querer ayudar al alcohólico.
Lo primero que tenemos que saber es que el alcoholismo es una enfermedad familiar, por consiguiente, si hemos estado expuestos a un entorno alcohólico seguramente también estamos enfermos.
Todo lo que hace la persona alcohólica nos afecta, ya sea por que nos duele verle como tira su vida por la borda o por los desastres que ocasiona a sus seres queridos.
Seguramente nosotros ya no seamos aquellas personas que éramos antes de entrar en el entorno de la enfermedad. Estamos siempre en alerta, nuestro estado de nervios también es constante, estamos pendientes de donde va, que hace, como vendrá la persona alcohólica.
¿Cuántas noches has estado sin dormir?
¿Cuánto tiempo hace que no rindes en el trabajo como deberías?
¿Cuántas veces te has olvidado de tu otra familia?
Acabamos por descuidar nuestra propia vida.
La cuestión es que no podemos ayudar si nosotros también estamos enfermos.
Tenemos que empezar por conocer la enfermedad, saber a que nos enfrentamos.
El alcoholismo es una enfermedad crónica (toda la vida), progresiva (aunque estés en abstinencia del alcohol durante años, no mejoras, si vuelves a beber estás en el mismo punto donde lo dejaste) y mortal (si no dejas de beber, y a veces aún habiendo dejado de beber, al tiempo, la degeneración ya es irreversible y acontece la muerte)
El alcoholismo como enfermedad degenerativa afecta física, mental, espiritualmente y emocionalmente.
Es fácil que no alcances a comprender la posible intensa lucha sincera que puede tener su familiar contra el alcohol, por mucho que se esfuerce si no hace lo adecuado, es decir, si no comienza el camino de recuperación correcto, siempre acabará inevitablemente fracasando.
El alcohólico no es una persona mala, padece una enfermedad pues tenemos que empezar a denominarle enfermo alcohólico. El enfermo alcohólico es una persona buena y sensible.
Hay distintas posibilidades para recuperarse de un entorno alcohólico, una separarse del entorno de la persona alcohólica, y si esto no es posible o no es deseable, hay que convivir con el enfermo alcohólico. Y esto a su vez deriva en otras dos posibilidades, una que la persona alcohólica esté en activo u otra que esté en recuperación de la enfermedad.
¿Por qué culpo al alcohólico por su forma de beber alcohol o por descuidar a la familia? ¿Por qué NO culpo a la gente que tenga otra enfermedad cualquiera?
Noelia,


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