La depresión en El Alcoholismo I

La Depresión en El Alcoholismo
Todos los que queremos salir del alcoholismo, de una forma u otra hemos sufrido estados depresivos. Bien depresiones profundas, bien las llamadas depresiones de perfil bajo. Estas últimas son depresiones igual pero las sufrimos con menor intensidad y las mantenemos en el tiempo, a veces años y años, incluso décadas.
 
Es probable que ni siquiera identifiquemos a la depresión como tal, demasiados problemas tenemos por todas partes.
 
Los que hemos estado afectados por el alcoholismo, no tenemos una buena calificación de nosotros mismos, no le damos valor a nuestra persona. Cualquier cosa negativa que nos ocurre la tratamos desde un punto de vista egocéntrico, creemos que nosotros somos los responsables de las cosas y desgracias que nos ocurren.
 
Nos preocupamos por cosas que todavía no han ocurrido y nos martirizamos culpabilizándonos con cosas que ya ocurrieron. Nos sentimos incapaces de alcanzar la felicidad.
 
Muchos de nosotros cuando estábamos metidos de lleno en el alcoholismo, siempre lo veíamos todo negro y nos sentíamos incapaces de llevar una vida plena. Nos aterraba el futuro, pensábamos que nada iba a mejorar y entonces para que esforzarnos en salir del alcohol.
 
Muchos de nosotros hemos pensado en el suicidio (algunos lo hemos intentado varias veces) como escapatoria de esta situación, y el poco esfuerzo que le hemos dedicado a salir del alcoholismo era porque no creíamos en poder salir de todas nuestras penurias y pensar que si lo intentábamos íbamos a fracasar.
 
Por que como decimos muchas veces para salir del alcoholismo no basta con tapar la botella, no basta con dejar de beber alcohol,
Hazte estas preguntas:
¿Depende lo que yo piensen de mí, de lo que otros crean?
¿Cuándo fracaso en algo soy un inútil?
¿Para ser feliz debo triunfar en todo lo que me proponga?
¿Te necesito para ser feliz?
¿Si alguien no está de acuerdo conmigo es que no le caigo bien?
 
“¿TE SUENA ALGUNA DE ELLAS?”
Pues esto no es alcoholismo, es depresión, la autoestima por el suelo, etc…
 
Y no pasaría nada excesivamente grave, si no utilizásemos el alcohol como analgésico para estas situaciones. Como ya comenté anteriormente:
depresión+alcohol= mucho +Depresión.
Lo peligroso de todo esto es que lo hemos repetido tantas veces, que y lo hemos automatizado, ni siquiera lo pensamos, cuando se nos presenta cualquier situación similar, ¿Qué hacemos?
 
Si, cierto.
“Beber Alcohol”
 
Y lo más asombroso de todo esto es que no tenemos razón, ni siquiera es una situación negativa, nosotros la interpretamos como tal.
Lo que nos ocurre cuando estamos inmersos en el alcoholismo es:
“Que no tenemos una MIRADA adecuada de la REALIDAD”


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El Alcoholismo es una Enfermedad Familiar IV

¿Cómo saber si nuestro familiar tiene un problema de alcoholismo?
 
Lo primero que debemos tener claro es que el alcoholismo es una enfermedad que se desarrolla muy despacio, sin hacer mucho ruido, de hecho pueden pasar muchos años desde que la enfermedad está actúan hasta que nosotros como familiares nos demos cuenta de lo que ocurre. Primero nos daremos cuenta que algo no funciona bien, después reconoceremos que el responsable de que algo no va bien es el consumo de alcohol y luego tomaremos la decisión de que hay que hacer algo al respecto. Y todos es pasos son muy alargados en el tiempo.
 
Y mucho más tiempo, el convencer a nuestro familiar de que tiene un problema de alcoholismo.
Es trágico, y muy triste, pero es así.
 
¿Cómo podemos identificar las señales para adelantar todo ese proceso?
Primero vamos a ver por encima que es el alcoholismo:
 

“”Esta claro que EL ALCOHOLISMO ES UN DESORDEN
Como sabemos el alcoholismo es un trastorno
Físico, mental, espiritual y emocional.
¡Vamos! El Alcoholismo nos afecta en todas las áreas de nuestra vida:
 
-En el plano Físico, el deterioro físico es más que evidente, cirrosis, úlceras, corazón, etc. Bueno y la pérdida de peso, yo suelo pesar entre 75 a 80 kg. Y llegué a pesar 45 kg, estaba como se suele decir “literalmente” en los huesos.

-También nos produce Trastornos Mentales, como la amnesia, que son las famosas lagunas mentales (que en algunos como yo, más bien son océanos, por que hemos perdido días enteros, yo llegué a perder más de dos días, pero verdaderamente no se cuantos, nadie supo decirme, nadie lo sabe),
También dentro de los trastornos mentales o psicológicos están los trastornos psicóticos, la ansiedad, la depresión, el Delirium Tremens.

-Otros Trastornos son los Espirituales, te sientes vacío, solo, sientes frío en el alma, estas muy desorientado, no tiene sentido tu vida, a veces te dan ganas de suicidarte.
-Y por último están los trastornos emocionales. Sobre todo nos sentimos muy reprimido en la expresión de sentimientos y muy desequilibrados emocionalmente.””
(Texto sacado del webinario “Cómo Dejar de Beber Comiendo Bien”)

Dejar de Beber Alcohol "Comiendo Bien"Webinar 10 Abril 2012 .wmvDescargar video, click botón derecho y guardar enlace como

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Las dos señales fundamentales para saber que la forma de beber alcohol de nuestro familiar es ya un problema, es una cuando empieza a mentir y la otra es cuando le acarrea consecuencias negativas. En este momento, si bien, no es fácilmente reconocible su alcoholismo, ya está en fase embrionaria. Si se detecta en estos momentos podemos ahorrar años de sufrimiento a toda la familia incluido al enfermo.
Hay muchas señales más, pero estas ya son de un alcoholismo más avanzado, ya son mucho más evidentes:
Pierde el control en su forma de beber alcohol.
Se esconde para beber.
Evita responsabilidades familiares de toda índole.
Bebe alcohol a primera hora de la mañana.
Hace promesas que incumple.
Aumenta los celos de forma exagerada.
Evita a sus amigos y familiares a la hora de ir a beber alcohol.
Tiene un arsenal de motivos (falsos) para irse a tomar.
Niega tener problemas con la bebida. Después de haber bebido y tener alguna consecuencia negativa.
Etc.
Identificar cualquiera de estás señales no es fácil, dado que como venimos advirtiendo en los artículos anteriores, nosotros los familiares pasamos las mismas etapas que nuestro familiar o amigo con problemas de alcoholismo y repito si no prestamos mucha atención pasará mucho tiempo hasta que identifiquemos que su enfermedad le está causando consecuencias negativas en su vida y a todos los de su entorno.

Noelia,

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El Alcoholismo es una Enfermedad Familiar III

Continuando con las fases que expusimos en el artículo “El Alcoholismo es una Enfermedad Familiar I”, vamos a hablar hoy de la tercera, cuarta y quinta fase.
 
Tercera, habiéndonos dado cuenta que nuestro familiar, padre, madre, esposo, esposa, hijo, hija, no beben “como los demás” intentamos controlar su forma de beber o bien que detenga el consumo de alcohol. Empezamos a culpabilizarnos, y a hacernos responsables de la enfermedad del alcohólico. También nos menospreciamos.
 
En estos momentos sentimos que nuestros esfuerzos por ayudar a nuestro familiar alcohólico son en balde, no da los resultados esperados. Y no solo eso en la mayoría de los casos, lo que conseguimos es el efecto contrario, que el enfermo alcohólico consuma más. Esta es una respuesta lógica de la enfermedad que padece nuestro familiar.
 
Si le hacemos ver la realidad de su la vida a nuestro familiar, él se sentirá culpable y tomará más alcohol, dirá que nadie le entiende.
Por otra parte si le tratamos muy bien, o asumimos como nuestras las responsabilidades del familiar, le estaremos apoyando para que siga bebiendo.
 
Cuarta, dándonos cuenta que nuestros esfuerzos por controlar a nuestro familiar alcohólico no da frutos, intentamos mantenernos al margen e intentar vivir nuestra vida. En esta fase es cuando se produce la ruptura familiar.”
 
Empezamos a dar de lado al familiar, ya no insistimos en que cambie de comportamiento, le mantenemos al margen, ya no contamos con él.
 
La familia comienza a cambiar, empezamos a distribuirnos las responsabilidades del enfermo alcohólico. Esto también contribuye a que nuestro familiar alcohólico se sienta reforzado y beba más. Porque le quitamos las responsabilidades y él sigue a lo suyo, a tomar alcohol, porque todo lo demás sigue funcionando sin él o por culpabilidad de dejar sus obligaciones o, él se buscará cualquier excusa.
Es evidente que el clima en el hogar se altera, es lógico, ahora las responsabilidades de concentran en menos personas. Ahora tienen que encargarse de sus responsabilidades y la del familiar adicto al alcohol.
 
Ya no damos la cara por él, empezamos a darle de lado.
 
Quinta, esta fase no depende de nosotros como familiares, si no que llega cuando el enfermo alcohólico se da cuenta que tiene un problema y está dispuesto a ponerle remedio.”
 
Como acabamos de mencionar asumimos sus responsabilidades y le damos de lado, le rechazamos.
A esta fase se llega cuando el familiar admite que tiene un problema y que seguramente tenga algo que ver con consumir alcohol. No crean que el familiar se va a levantar un día y les va a decir: “soy alcohólico”.
 
A la conclusión de que tiene un problema llegará por una causa de fuerza mayor, que pierda el trabajo, un accidente de tráfico, laguna mental, internamiento en un hospital por algo relacionado con tomar alcohol, pérdida de la custodia de los hijos, divorcio, prisión, etc…No, no es fácil que una persona afectada por el alcoholismo acepte que es “alcohólico”.
 
Así que como decíamos anteriormente aquí no depende de nosotros. De todos modos ese momento llegará y entonces, cuando nuestro familiar pida ayuda hay que estar ahí para ayudarle, ese es el momento de iniciar cualquier forma de tratamiento, la que más se adapte a nuestro familiar.
 
No es fácil estar dispuesto ayudar a nuestro familiar cuando pide ayuda, es lógico también, él ha estado destrozándonos nuestra vida durante años. Pero lo que hay que hacer es exactamente eso, estar ahí para cuando pida ayuda facilitarle la búsqueda.

Noelia,

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El Alcoholismo es una Enfermedad Familiar II

Hoy vamos a extendernos un poco más en las fases que expusimos en el artículo “El Alcoholismo es una Enfermedad Familiar I”.
 
Hablábamos que la primera fase es la negación, y ¿cómo lo negamos?, pues por ejemplo justificándolo, podemos decir que todo el mundo se emborracha alguna vez, en nuestra sociedad que estamos tan acostumbrados a que todos beban, prácticamente una borrachera se mimetiza con el ambiente.
 
En esta fase siempre tenemos una excusa para la borrachera le que acontece a nuestro familiar alcohólico, que si en el trabajo ha tenido una riña, que si su hijo le ha dado un disgusto, que si el carro le ha dejado tirado, que si su mujer no le presta atención, que si se ha desplomado la bolsa de Wall Street; vamos que la vida le trata muy mal.
Es verdad que, la idea que tenemos de los alcohólicos es de seres que deambulan por las calles con ropa maloliente, que duermen debajo de un puente, etc. Claro entonces ¿cómo vamos a reconocer que nuestro familiar con traje y corbata tiene un problema con el alcohol?
 
Ni que decir tiene las connotaciones sociales negativas que tiene “ser alcohólico” o que tenemos un familiar con problemas de “alcoholismo”.
En definitiva queremos protegerle y lo que hacemos es que él no le dé la importancia que tiene y siga aumentando su alcoholismo.
 
La segunda fase es cuando detectamos que la forma de beber de nuestro familiar no es como la de los demás, que el resto de bebedores llamados “normales”.
 
Su comportamiento cuando bebe empieza a llamarnos la atención dado que no lo hace de una forma coherente, y cuanto menos diferente a como era anteriormente.
Empezamos a observar que su comportamiento cambia incluso cuando no bebe, cambia antes y después de beber. Abandona responsabilidades para ir a tomar alcohol.


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Entonces nosotros como familiares intentamos hacérselo ver y claro sucede el enfrentamiento, el enfermo no lo va a admitir de buenas a primeras.
 
Para comunicarles nuestras inquietudes tenemos que esperar un momento de lucidez de nuestro familiar alcohólico, y eso es muy difícil y además que esté receptivo esto todavía lo es más.
Eso es lo que deberíamos hacer, pero en estos artículos estamos hablando de que el alcoholismo es una enfermedad familiar, y como bien decíamos en el artículo anterior, no somos objetivos ya que también estamos afectados por la enfermedad.

Noelia,

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El Alcoholismo es una Enfermedad Familiar I

El alcoholismo es una enfermedad familiar porque lo sufre un miembro de la familia y el resto de la familia sufre sus consecuencias.
 
Hemos hablado ya de que el alcoholismo es una enfermedad psicológica y emocional, a nosotros como familiares de alcohólicos nos influyen todos los cambios de comportamiento de la persona enferma.
Nosotros como familiares de alcohólicos pasamos por la mismas fases de la enfermedad del alcoholismo.
 
Fases del alcoholismo como enfermedad familiar:
 
- Primero, negamos la enfermedad. Negamos que nuestro familiar tenga un problema de alcoholismo, con lo cual ayudamos a que este siga bebiendo alcohol. Le protegemos socialmente.
 
- Segundo, empezamos a darnos cuenta que algo no marcha bien, que la forma de actuar de nuestro familiar enfermo no es “normal”. Que probablemente el alcohol tenga algo que ver.
 
- Tercero, habiéndonos dado cuenta que nuestro familiar, padre, madre, esposo, esposa, hijo, hija, no beben “como los demás” intentamos controlar su forma de beber o bien que detenga el consumo de alcohol. Empezamos a culpabilizarnos, y a hacernos responsables de la enfermedad del alcohólico. También nos menospreciamos.
 
- Cuarto, dándonos cuenta que nuestros esfuerzos por controlar a nuestro familiar alcohólico no da frutos, intentamos mantenernos al margen e intentar vivir nuestra vida. En esta fase es cuando se produce la ruptura familiar.
 
- Quinta, esta fase no depende de nosotros como familiares, si no que llega cuando el enfermo alcohólico se da cuenta que tiene un problema y está dispuesto a ponerle remedio.
 
Aunque nuestra intención sea buena, no debemos tomar la responsabilidad de la recuperación del enfermo, nosotros como familiares de una persona afectada por el alcoholismo no somos objetivos y nos va a resultar muy difícil ayudar al alcohólico a recuperarse. Hemos de entender que vivimos en un entorno alcohólico y estamos afectados por la enfermedad.
La alternativa óptima para la recuperación del alcoholismo en la familia incluido el alcohólico pasa por ayuda externa.

Noelia,

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