COMO DEJAR DE BEBER ALCOHOL Dejar de Beber Alcohol, no es Tapar la Botella. | "DEJA DE BEBER ALCOHOL"

Luis Gónzalez

TAPAR LA BOTELLA NO ES DEJAR DE BEBER
“PARA DEJAR DE BEBER ES NECESARIO MANEJAR NUESTRAS EMOCIONES”
Cuando queremos dejar de beber, tenemos que tener en cuenta que no solo hay que ocuparse de la supresión de la ingesta de alcohol y la recuperación física.
Para dejar de beber hay que preocuparse también de las emociones.
El alcohol actúa en los receptores del sistema nervioso, es un depresor, directamente relacionado con las emociones, sobre todo con la depresión. El consumo de alcohol en poca cantidad disminuye la ansiedad.
Cuando aumentamos el consumo de alcohol, este funciona como un depresor, actúa sobre el nivel de conciencia.
Tanto en el alcoholismo activo como cuando queremos dejar de beber, los que padecemos la enfermedad, vamos cambiando nuestra personalidad  hacia la euforia y el infantilismo. Nuestra mente trabaja  a ralentí, se nos trastorna la memoria, la mayoría hemos experimentado lagunas mentales, somos celosos, sufrimos de manía persecutoria, nos echamos a llorar con suma facilidad, aparece el insomnio, cambios de ánimo, trastornos de ansiedad, tenemos sentimientos de culpa, pasamos de la tristeza a la alegría instantáneamente, soportamos mal las frustraciones. Observando esto parece que el alcoholismo si tiene que ver con las emociones.
Cuando tratamos de dejar de beber, no debemos olvidar que el alcoholismo es una enfermedad física, mental, espiritual y además emocional.
Lo más probable es que algunos de nosotros, una alteración emocional fuese la que nos llevase a consumir alcohol. Me explico, para atenuar los efectos de la ansiedad o el estado de ánimo, bebemos y si esta conducta la mantenemos con dosis pequeñas no pasa nada, pero si nos aficionamos a esa ficticia sensación de bienestar, algo lógico en los alcohólicos en potencia, entramos de lleno en el alcoholismo que a continuación nos produce depresión, y todas las consecuencias mencionadas anteriormente debido al deterioro de nuestra mente.

 
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Lo que queremos solucionar con el alcohol, lo empeoramos. Empezamos a utilizar el alcohol para relajarnos y acaba alterándonos. Pues el alcoholismo tiene consecuencias emocionales.
Queremos usar el alcohol para relajarnos, pero una de las propiedades del alcohol es que potencia el estado de ánimo que tenemos y cuando queremos relajarnos, por lógica, es por que estamos alterados, entonces lejos de relajarnos nos excitamos más, es engañoso por que al principio parece que nos relaja, pero la cuestión es que acaba alterándonos. Ocurre lo mismo cuando estamos deprimidos, al principio sentimos alivio pero esto es momentáneo volvemos a la depresión más profundamente si cabe. Otras veces hemos bebido para integrarnos en algún grupo social, no por que en ese grupo social se beba, si no por que nos sentíamos inadecuados.
Como el alcohol reduce la actividad fisiológica, nos calma en un principio la ansiedad, también es verdad que con el tiempo el alcohol acaba desquiciándonos.
Nosotros los alcohólicos hemos utilizado el alcohol como medicina para todo, para poder dormir, para hablar en público por que nos daba vergüenza, para hablar con personas del otro sexo, en el trabajo para evitar estrés, para un dolor de garganta, para un dolor de muelas, y entramos en una espiral autodestructiva.
Los sucesos desagradables no nos permiten dejar de beber y cuando estamos en abstinencia nos provocan las recaídas.
Cuando decidimos dejar de beber tenemos que aprender a enfrentarnos a las situaciones sin el subterfugio del alcohol. Tenemos que aprender a manejar nuestras emociones, si no logramos esto, no podremos dejar de beber.